Y bueno..............pensaba y suponía que internet con sus reglas de economía propias ya se había tragado este blog, pero después de un leve proceso de meter claves y nombres pude percatarme de que sigue vivo, así que voy a darle pie a una idea que tengo rondando hace un tiempo, la de escribir. El nombre "En viaje" lo mantengo, porque pese a que estoy en Chile hace ya más de un año, no siento que me haya establecido en ninguna parte o que tenga nada definitivo en mi vida. Punto.
Hoy fui al Toro de Providencia con la niña más linda, la Pía, y mi amigou Milton. La conversación fue grata, los tragos caros pero buenos y el lugar me gustó porque es un bar que aparece de la nada. Está rodeado de casas, algunas funcionando como hogares y otras como oficinas y en uno de los minibarrios con más gracia de Stgo, puras casas que me gustan, antiguas y concordantes en su discordancia, con un aire que no alcanzo a agarrar bien, entre sucio y limpio, pero que me gusta. Dicho sea de paso, ahí cerca me compré mi depto. Pero el tema es otro.
El asunto es que al barcito en cuestión llegó Sergio Lagos, Nicole y Javiera Parra, lo que provocó las miradas de rigor de todos los presentes, miradas que trataban de ser discretas, como haciéndose los lesos, pero que de todos modos miraban y parecían decir entre exaltadas y curiosas: Shita tamos con los famosos!
Lo que motiva mi análisis es la figura de Sergio Lagos, un tipo que apareció en la "escena comunicacional" aportando novedad por todos lados. Reivindicaba el derecho a expresar de que se es joven y de que se puede mirar diferente, no con un contenido rebelde sino que más bien con una visión propia o distinta. No estaba contra el mainstream o el establishment pero parecía querer incentivar el "derecho" a analizar la vida o el mundo o simplemente lo que te toca de acuerdo a parámetros que le dieran sentido a cada cual, sin tener que referirse necesariamente a lo más común. El tipo parecía imponerse una misión y sentido propios en sus programas. Su estilo fue copiado por muchos, se decía que no tenía acento, el tipo de Vía x, Franzani, no sabría de donde sacar frase alguna de no ser por Sergio Lagos.
Bueno, la cosa es que este tipo terminó animando el Festival de Viña. Terminó "sacrificando" su creatividad y postura personal por fama o dinero. No digo que la mayoría de la gente no lo hubiera hecho o que el festival sea cuestionable en sí, si sé que es menos interesante que muchas otras cosas menos famosas, pero ese no es el punto. La cosa es que si nos concedemos la soberbia de analizar la vida de los demás, cosa que hacemos inevitablemente, debemos enfocarnos en dos aspectos que se distinguen uno de otro, como si no formaran parte de un mismo sentido de vida. El primero es la misión o sentido que uno piensa y siente que tiene en la vida y el segundo la necesidad de rasgarse con lo que se pueda para sobrevivir o vivir mejor. De acuerdo a lo anterior, creo que si podemos medir a las personas y compararlas en cuanto a su aporte a la sociedad o al desarrollo de algo. Creo que Lagos aportaba algo, trataba de comunicar algo, quizá no algo tan importante pero algo al fin y al cabo, que se le fue diluyendo para convertirse en un famosillo más. Quizá él se justifique a sí mismo pensando que llega a más gente, pero el asunto es que perdió su cosa propia, su gracia.
Pero por otro lado lo cierto es que está ganando más plata que nunca y se está asegurando su futuro, cuestión que es de toda lógica, que no tiene nada de malo y que casi cualquier persona haría, salvo Jesús quizá.
El punto es hasta cuanto sacrificar, hasta cuanto ceder, como sopesar la necesidad de sobrevivenvia con la de sentido. No sé, lo pienso lo digo y lo publico porque parece ser una de las preocupaciones esenciales mías en este tiempo en que empiezo a mantenermo por mí mismo y de varas de las personas que más aprecio.
No critico ningún camino ni ninguna decisión ni tengo respuesta, pero pienso que si la vida vale de algo, si queda algo de fe, si se cree en que hay cosas mejores que otras, la pregunta es al menos real y válida. En todo caso, entiendo perfectamente a alguien que se dedique a carretear y gozar toda su vida como a alguien que se dedique a rezar el día entero, ambos actúan respondiendo la misma pregunta.
Todo depende de uno, de lo que se quiera, en fin, cada vez que escribo me convenzo más de que no se puede dar opinión alguna.
